Cuevas Madre

Las cuevas  Madre están consagradas a la Gran Madre CREADORA Y DIVINA, se tratan de cuevas datadas del siglo XI donde se honra el Principio Femenino y Masculino en el ser humano e inmerso en la Madre Tierra. 

* “Durante los últimos cien años se han encontrado más de un centenar de imágenes de mujeres de la época paleolítica entre grabados, relieves y esculturas. Estas imágenes, de un periodo comprendido entre el 40.000 y el 9.000 a.c., se han hallado en una vasta zona que se extiende desde Aquitania hasta Siberia, muchas de ellas en las inmediaciones de los Pirineos, en Francia, Italia, Alemania, República Checa, Eslovaquia o Ucrania. Pues bien, esta tradición tendrá continuidad en el Neolítico, habiéndose encontrado unas 30.000 imágenes (la mayoría de arcilla y de mármol) correspondientes al periodo 7.500-3.500 a.C. encontradas en el Este de Europa, así como Menhires de figura femenina, pequeñas imágenes de mujer o pendientes, en el Mediterráneo Occidental y en las costas de la Europa Atlántica pertenecientes al periodo comprendido entre el 5.000 y el 2.000 a.C.” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”

En la primera cueva se aprecian una serie de estatuillas hechas en arcilla y barro a tamaño y peso real a las originales que se encuentran en los diferentes museos del Mundo y que representan a Diosas primigenias desde el periodo Paleolítico hasta nuestra actualidad, presidiendo el recorrido vemos a la diosa de la fertilidad Amerindia Creadora del Pueblo Originario Zenùtraída desde la Costa Norte Colombiana donde se encuentra el pueblo Indígena Zenú y en exclusiva para esta exposición.

También durante el recorrido encontraremos a la Diosa Nammu (Ubait), o las diosas madre de la cultura Halaf sumerias predinásticas VI milenio adc. de tell Halaf del Norte de siria, además a la Egipcia Isis, a la tibetana Quan Yin, las griegas del Destino o Moiras, a las Parcas romanas o las Updaras Tailandesas ; y también deidades trinitarias como las griegas Perséfone, Deméter y Hecate, a las romanas Diana, Ceres y Sibila, entre muchas otras pertenecientes a diferentes culturas en el planeta.

En la segunda cueva se podrá apreciar una representación del Árbol Sagrado como cosmovisión en torno a la sacralidad de la naturaleza y sus ciclos, rodeado de piedras semipreciosas y cuarzos traídos de diferentes puntos del planeta y que le dan a la cueva ese halo de misterio, energía y visión que todo ser sintiente consciente y en armonía debe apreciar en la Madre Tierra como dadora y sustentadora de vida.

* “Veinte años y un día tardó el sabio druida en transmitir su conocimiento al joven aprendiz. Alrededor de viejos bosques, hogueras de todas las leñas y árboles corpulentos, desde la cima de altas montañas y lo más profundo de los barrancos, mostró todos los misterios de los siembra bosques y de todo lo que respira o contiene la respiración sobre la tierra. El aprendiz de druida era ya, al fin, un verdadero druida y aquel mismo día le fue entregada su vara de cornejo. […]

    El sabio druida continuó diciendo que los árboles son los seres más importantes para la Tierra:Desprenden oxígeno y sabiduría, son silenciosos y discretos pero tremendamente eficaces. Son los pilares de la vida, ellos alimentan, sostienen y albergan. Hacen aire puro y respirable y el viento canta en su follaje de puro deleite. Hacen tierra nueva y viva y la contienen para que el aire y el agua no la disgreguen. Hacen manar manantiales, arroyos y ríos. Llaman al agua del cielo para que se pose suavemente como una bendición sobre la tierra, y tienden su fruto sin preocuparse de quién habrá de recogerlo. Los árboles son nuestro verdadero hogar y a ellos os dirigiréis siempre como amigos y maestros, pues la labor que realizan es esencial para nosotros y nuestro mundo.” Ignacio Abella, “La memoria del bosque”Cueva Madre

A las Cuevas Madre se accede a través de las escaleras interiores de la tienda Eletria en la Calle de la plata No 13 en Toledo España.