Si vienes a mĂ como vĂctima no te apoyarĂ©.
Pero tendrĂ© el coraje de caminar contigo a travĂ©s del dolor que estĂ¡s sufriendo.
Te pondré en el fuego, te desnudaré y te sentaré en la tierra.
Te bañarĂ© con hierbas, te purgarĂ© y vomitarĂ¡s la ira y la oscuridad dentro de ti.
Golpearé tu cuerpo con buenas hierbas, y te pondré en el pasto, mirando hacia el cielo.
Luego soplaré tu corona para limpiar los viejos recuerdos que te hacen repetir el mismo comportamiento.
Te soplarĂ© la frente para ahuyentar los pensamientos que nublan tu visiĂ³n.
Te soplaré la garganta para liberar el nudo que no te deja hablar.
SoplarĂ© tu corazĂ³n para asustar al miedo, de modo que vaya muy lejos donde no pueda encontrarte.
SoplarĂ© tu plexo solar para extinguir el fuego del infierno que llevas dentro, y conocerĂ¡s la paz.
Soplaré con fuego tu vientre para quemar los apegos, y el amor que no fue.
Soplaré a l@s amantes que te dejaron, a los niños que nunca vinieron.
SoplarĂ© tu corazĂ³n para calentarte, para reavivar tu deseo de sentir, crear y comenzar de nuevo.
Soplaré con fuerza tu centros energéticos , para limpiar la puerta sexual de tu alma.
DesecharĂ© la basura que recolectaste tratando de amar lo que no querĂa ser amado.
Usaré la escoba, la esponja y el trapo, y limpiaré con seguridad toda la amargura dentro de ti.
Te soplaré las manos para destruir los lazos que te impiden crear.
Soplaré tus pies para desempolvar y borrar los recuerdos de las huellas, para que nunca puedas volver a ese mal lugar.
GirarĂ© tu cuerpo, asĂ tu rostro besarĂ¡ la tierra.
SoplarĂ© tu columna vertebral desde la raĂz hasta el cuello para aumentar tu fuerza y ayudarte a caminar erguido.
Y te dejaré descansar.
DespuĂ©s de esto llorarĂ¡s, y despuĂ©s de llorar dormirĂ¡s.
Y soñarĂ¡s sueños hermosos y significativos,
y cuando despiertes te estaré esperando.
Te sonreirĂ©, y tĂº me devolverĂ¡s la sonrisa.
Te ofrecerĂ© comida que comerĂ¡s con gusto, saboreando la vida y te lo agradecerĂ©.
Porque lo que estoy ofreciendo hoy, me lo ofrecieron antes, cuando la oscuridad vivĂa dentro de mĂ.
Y después de que me curé, sentà que la oscuridad se iba y lloré.

