El Símbolo Universal del Fuego
Existen miles de símbolos en el Universo, pero pocos son tan directos y potentes como la Cruz. A nivel terrestre, la cruz representa una de las energías más puras que el ser humano puede utilizar para su protección. Según el plano sutil y el grado de iniciación, su significado se transforma:
Como sustancia, la Cruz irradia una energía intrínsecamente beneficiosa. Simboliza el Fuego: tanto el físico como el purificador y redentor. Cuando la cruz es radiante, representa la Luz en su estado más activo.
El Poder del Objeto: De Protección Básica a Talismán

Al portar una cruz, no solo llevas un icono asociado a la Iglesia; llevas una forma geométrica que transmite una onda de forma específica.
El secreto de la Consagración: Un símbolo se convierte en un verdadero talismán cuando se realiza un trabajo energético sobre él. Su poder dependerá de la consciencia de quien lo consagró. Un objeto no consagrado es una protección básica; un objeto consagrado por un iniciado es una fuerza regeneradora y activa.
Un Símbolo que Precede a la Historia

Mucho antes de la era cristiana, la cruz ya era el eje central en:
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Egipto: Como el Ankh, la llave de la vida eterna.
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Grecia y Mesopotamia: Como símbolo de equilibrio y los cuatro elementos.
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India y Tíbet: Representando el movimiento solar y la evolución (Esvástica).
La Cruz es el cordón umbilical jamás cortado con el cosmos creador, el recuerdo de nuestra esencia espiritual y nuestra filiación con lo Divino.

La Cruz Griega de equilibrio perfecto (cuatro brazos iguales).
La Cruz de Mesopotamia (ornamentada y con luz azul).
La Cruz Solar inscrita en un Círculo (rueda de la vida, irradiando fuego violeta).
