Toda práctica espiritual —sea Chamanismo, magia, brujería o hechicería — debe tener una base sólida. No se trata de hacer rituales por moda ni de seguir fases o recetas sin comprender su origen. Cada tradición tiene su raíz, su lenguaje y su forma de trabajar la energía, y es responsabilidad de quien enseña o practica reconocer de dónde proviene su conocimiento. Practicar sin base es actuar sin alma. La verdadera magia nace del respeto, la coherencia y la conexión con la tradición que la sostiene.

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