Hay un perĆodo cuando los padres quedamos huĆ©rfanos de nuestros hijos. Es que los niƱos crecen independientemente de nosotros, como Ć”rboles murmurantes y pĆ”jaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegrĆa y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los dĆas, crecen de repente. Un dĆa seSigueSigue leyendo Ā«CUANDO LOS PADRES NOS QUEDAMOS HUERFANOSĀ»

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