En los caminos polvorientos de Extremadura, entre encinas y plegarias, nació una devoción que marcarĆa el destino espiritual de todo un continente: la Virgen de Guadalupe. Su imagen, guardada en el Real Monasterio de CĆ”ceres, acompañó a reyes, exploradores y soldados en los dĆas en que EspaƱa forjaba su identidad bajo la luz de la cruz y la espada.
Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, hallaron en ella un sĆmbolo de unidad y de fe. En el monasterio de Guadalupe firmaron documentos cruciales y celebraron los triunfos de la reconquista. AllĆ mismo fue bendecido Cristóbal Colón, quien se encomendó a la Virgen antes de lanzarse al mar en busca de nuevas rutas. La fe y el Reino zarpaban juntos.
Cuando las carabelas tocaron las costas del Nuevo Mundo, la imagen de la Virgen extremeƱa cruzó el ocĆ©ano dentro de los cofres y corazones de los conquistadores. A su sombra nacieron iglesias, pueblos y devociones. En el vasto territorio americano, su nombre se multiplicó: Guadalupe de EspaƱa, Guadalupe de MĆ©xico, Guadalupe de los Andes⦠Cada pueblo le dio su rostro, su color y su acento, pero el origen seguĆa siendo el mismo: la Virgen que unió dos mundos.
Pasaron los siglos, y el eco de su historia renació en el siglo XX, cuando EspaƱa, tras perder sus Ćŗltimas colonias, buscaba reencontrarse con su alma y con los pueblos que una vez formaron su imperio. En ese contexto, el 12 de octubre de 1928, el papa PĆo XI proclamó oficialmente a la Virgen de Guadalupe de Extremadura como Patrona de la Hispanidad.

El gesto fue mĆ”s que religioso: fue simbólico. Era un intento de unir de nuevo lo que el tiempo, las guerras y las fronteras habĆan separado. La Virgen de los Reyes Católicos se convertĆa en la Madre de la Hispanidad, protectora espiritual de todos los pueblos que compartĆan una raĆz comĆŗn: la lengua, la fe y la historia.
Hoy, su imagen permanece en su santuario extremeƱo, pero tambiĆ©n en los altares y corazones de miles de devotos en AmĆ©rica. En Colombia, su presencia se recuerda en los templos de BogotĆ”, ZipaquirĆ” y Santander, donde se mantiene viva la llama de aquella devoción traĆda por los primeros colonizadores.

AsĆ, entre la historia y la fe, la Virgen de Guadalupe sigue siendo el emblema de un encuentro de mundos: una advocación que unió a EspaƱa con AmĆ©rica y que, a travĆ©s de los siglos, continĆŗa recordando que la fe tambiĆ©n viaja, se transforma y renace en cada tierra que la acoge.
Culto a las VĆrgenes
š²š½ Virgen de Guadalupe en MĆ©xico
La Virgen de Guadalupe de MĆ©xico, cuya festividad se celebra el 12 de diciembre, tambiĆ©n ha sido adoptada en Colombia, especialmente en comunidades con fuerte presencia de inmigrantes mexicanos. En ciudades como Cali y MedellĆn, se realizan misas y actividades culturales para honrar a la Virgen de Guadalupe, destacando su devoción mariana.
En Colombia, la devoción a la Virgen de Guadalupe y a las vĆrgenes negras se expresa en diversas regiones a travĆ©s de santuarios, festividades y tradiciones populares. A continuación, destaco algunos de los lugares mĆ”s representativos:
⢠En BogotĆ” desde la Ć©poca colonial hacia el aƱo de 1656 se construyó la primera Ermita consagrada a la Virgen Nuestra SeƱora de Guadalupe, que despuĆ©s de varios terremotos la administración distrital, por iniciativa de la Arquidiócesis de BogotĆ”, contrató al escultor Gustavo Arcila Uribe para que en 1946 esculpiera una estatua de 15 metros de altura representando a la Virgen MarĆa de la Inmaculada Concepción, la cual, con sus brazos abiertos hacia la ciudad, pretende proteger a sus habitantes e invitarlos a la oración, al regocijo, a la unidad y a la armonĆa espiritual. El cerro de Guadalupe es quizĆ” menos visitado que el cerro de Monserrate, aun asĆ, en la cima posee uno de los mĆ”s importantes atractivos turĆsticos y religiosos de la capital. Tiene una altura de 3.317 metros sobre el nivel del mar (200 metros mĆ”s que Monserrate que alberga a la Virgen Morena) convirtiĆ©ndose en el mĆ”s alto de la sabana de BogotĆ”.

⢠Cali (Valle del Cauca): En el barrio San Bosco se encuentra el Santuario de Dios y de la Virgen de Guadalupe, que alberga una de las dos réplicas oficiales de la Virgen en el mundo. Cada 12 de diciembre, miles de devotos se congregan para rendir homenaje con cantos, bailes y oraciones.

⢠ZipaquirÔ (Cundinamarca): La Catedral de Sal, considerada uno de los lugares mÔs sagrados del mundo, cuenta en su santuario una parte dedicada a la Virgen de Guadalupe. La imagen fue donada por un mexicano en agradecimiento por bendiciones recibidas.

⢠Corregimiento de Catambuco (Nariño): Este corregimiento, ubicado a siete kilómetros de Pasto, tiene una tradición arraigada de venerar a la Virgen de Guadalupe.

⢠BoyacÔ: En un caño de este departamento, se reportó una supuesta aparición de la Virgen de Guadalupe, lo que atrajo a numerosos fieles que acudieron a rendirle homenaje.

⢠Santander ā Santuario de Guadalupe En el departamento de Santander, el Santuario de Guadalupe es un importante centro de peregrinación para los devotos de la Virgen.

š La VĆrgen Negra en Colombia
La vĆrgen negra, aunque no estĆ” directamente relacionada con la Virgen de Guadalupe, su veneración refleja la riqueza y diversidad de expresiones de fe en el paĆs donde se fusionan tradiciones indĆgenas, africanas y europeas, creando expresiones Ćŗnicas de fe y espiritualidad.
En BogotĆ” en el cerro de Monserrate, ademĆ”s de la devoción al SeƱor CaĆdo, se encuentra la Virgen Morena de Monserrate, una figura que simboliza la conexión entre la historia colombiana y la catalana.


La Moreneta desapareció en 1711, durante obras de reparación de la ermita, y con ella parecĆa tambiĆ©n borrarse el lazo con EspaƱa.
En la dĆ©cada de los noventa, segĆŗn el relato de monseƱor Juan Miguel Huertas, historiador y canónigo de la Catedral Primada de BogotĆ”, surgió la idea de recuperar la advocación del santuario. Entonces monseƱor AgustĆn Otero, obispo auxiliar de BogotĆ”, escribió a los benedictinos de Monserrat para pedirles una rĆ©plica de La Moreneta. En 1995 la imagen regresó a las tierras de lo que alguna vez se llamó el Nuevo Reino de Granada y desde entonces estĆ” en esa pequeƱa capilla lateral.
Asà la Virgen de Guadalupe bajo distintos cielos y lenguas, su rostro cambió de color, pero su mirada siguió siendo la misma: la de una madre que acompaña, que une y que recuerda el origen.
La Virgen de Guadalupe de Extremadura, la que bendijo a los Reyes, guió a Colón y cruzó los mares, sigue siendo el hilo invisible que enlaza a España con América, a la fe con la historia, y al pasado con lo eterno.
Porque mientras en Abya Yala exista un pueblo que la nombre, la Hispanidad seguirĆ” teniendo alma.
