La palabra «Samhain» (se pronuncia SOWIN) es el día entre el año viejo y el año nuevo, cuando las fronteras entre el mundo físico y el mundo espiritual se abren, facilitando la comunicación entre esos dos mundos.
En este periodo rendimos homenaje a los muertos, recordando a nuestros ancestros, parientes y amigos que fallecieron.
También podemos aprovechar para despedirnos de las cosas de las cuales queremos desprendernos (habitos, miedos, etc).
Según la leyenda, la Diosa Madre vuelve a la oscuridad y da paso a las energías del Dios Padre o Maestro y vuelve renacer en Yule (el siguiente sabbath).
El nombre popular de «Día de las Brujas» tiene su origen en la importancia de Samhain para los iniciados: es una época para reflexionar sobre todas nuestras vivencias, reconociendo nuestros errores, arrepintiéndonos de ellos e intentar corregirlos.
Muchos creen que un individuo, después de su muerte, asiste a la película de su vida entera y que, cuando se arrepiente de sus errores pasados, su alma se purifica y su espíritu se hace más noble.
L@s practicantes del Antiguo Arte meditan sobre la muerte en Samhain, pero no como algo que asusta y es sombrío, sino en su aspecto esencial para cualquier ser humano que quiera purificarse y ser bendecido.
Para l@s practicantes toda muerte es un renacimiento.
Samhain no es una época de luto porque nosotros, sabemos que las almas que dejan el mundo físico no mueren para siempre; solo ingresan en el mundo espiritual, que es un plano más elevado que el nuestro. La famosa frase «pasó a mejor vida», no solo es una frase, es también una verdad en la que podemos creer.
Cada año para este rito de paso íntimamente celebro Samhain, en el payacúo la palabra dulce con mis antepasados, canto a mis ancestros, elevó el rezo y me doy una sahumada de Purificación, así giro mi rueda hacia Yule el Solsticio de Invierno en Conciencia, Armonía y paz interior.

