Como mujer medicina, entiendo que Toledo no fue solo una ciudad, sino un gran atanor. Debajo de sus piedras, el conocimiento se destilaba en una mezcla única de lo académico y lo telúrico. Lo que el Santo Oficio llamó «hechicería» era, en realidad, la aplicación práctica de la Scientia Toledana: el uso de las virtudesSigueSigue leyendo «El Pulso del Misterio: La Scientia Toledana en la Penumbra»

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